Los exámenes forman parte de la vida cotidiana de los alumn@s con los que trabajo, sin embargo, el significado que tienen y las estrategias de afrontamiento que utiliza cada uno de ell@s son muy diferentes y variadas. Es necesario conocer cómo viven la experiencia de ser evaluados, con un protocolo muy uniforme que es muy difícil modificar. Sobre todo en las etapas educativas no obligatorias en las que ya no cuentan con apoyos.
Uno de los mis alumnos más mayores que este año ha cursado 2º de bachillerato de ciencias me ha transmitido de forma inmejorable lo que supone esta experiencia para él, le ha parecido muy buena idea compartir su explicación en este blog, así que, aquí dejo su testimonio:
Para mí hacer un examen es como estar en una montaña rusa. Aunque todavía no empiece a caer, desde la subida pienso en lo que me va a pasar. Una vez que me caigo, tengo una sensación negativa muy intensa, y luego, al terminar de caerme, aunque esté más tranquilo que antes, todavía me queda un poco del estrés acumulado. Los días previos al examen es como estar en la cola de la montaña rusa.
Armando Duque Montilla